Desde mi indecisión, más segura que nunca.

Sé siempre lo quieras ser. Es algo que me he repetido desde que decidí renunciar a mi trabajo y como sé lo indecisa y lo insegura que soy me dedique a alimentar mis ideales con todo lo que estaba a mi alcance: escuchaba canciones, leía blogs y libros, averiguaba cosas que siempre soñé intentar, veía a los niños salir de la escuela y tenía pensamientos retóricos sobre lo que soñaba en esa corta edad, dejaba que mi propia consciencia me diga que es lo quisiera hacer con toda pasión , me dejaba llevar horas por cosas imaginarias que podía lograr, era alucinante.

Empecé a tener más pláticas conmigo misma, volví a cantar a todo pulmón y con todas las ganas del mundo, volví a escribir, volví a pintar, deje de pensar en dietas y comencé a comer con gusto y también por lujo.

Cuando la confianza en lo que quería se fue asentando más y más empecé a comentarlo en mi casa; se lo dije a mi mamá, no por buscar su aprobación, sino por saber que diría:

-          Mamá voy a renunciar a mi trabajo
-          Ya te aburriste? Buscarás trabajo en otro lado?
-          No. Aun no sé qué haré, pero me iré de mochilera por el mundo.
-          ……

Es gracioso, los padres deberían ser un respaldo para los ideales locos de los hijos, pero eso no ocurre muy seguido en la práctica. Tal vez tampoco es sencillo para ellos, yo no tengo hijos, pero entiendo que los padres piensan en el futuro de sus hijos, en lo que ocurrirá cuando no estén ellos para protegerlos así sean unos viejitos de 70. Pero creo que tampoco tienen un tiempo para analizar lo que es la vida en verdad, lo que significa vivir literalmente. Al poco tiempo de renunciar, ya casi cuando pasaba mis últimos días en el trabajo y teniendo aún el rechazo de mi mamá a la idea, ella decidió pedirle a mi abuelita para que yo entendiera que me estaba equivocando y que no llegaría a ningún lado con la idea de mochilear.

-          Mamá, tu nieta dice que ha renunciado  a su trabajo para irse de viaje por el mundo. Dile que está loca!
-          Loca? Déjala que haga lo que ella quiera, que se vaya de viaje, que disfrute, que viva. Al final, todos acabamos viejos y cansados como yo ahora.


Mi abuelita no es una persona letrada, pero es tan cierto que los abuelos han vivido tanto para saber cómo se llega al final. ¡Que grande respuesta abuelita!

No voy a negar que aún tengo un temblorcito en el corazón y una vocecita pequeñita en la cabeza que me preguntan qué haré, como me irá, podre solventarme todo ese tiempo? Pero sabes qué, todo lo digo en diminutivo porque así lo siento, todo mi proceso fue largo porque yo necesité sentirme segura, saber qué era en verdad lo que quería, tardé un año en renunciar, en sentar mis propios cimientos y poder armar para mí misma un argumento de concreto que no se vendría abajo por cualquier comentario, por cualquier duda.

He aprendido de mi misma, de mi forma de hacerme fuerte. He aprendido a decir no, a decir esto quiero. He aprendido a transmitir que hay cosas en la vida más importantes que trabajar y comprarse un depa o un carro. Hay más para vivir que solo ahorrar para la vejez.

Leí tantas veces que se viaja para aprender más sobre uno mismo que sobre el mundo, yo aún no empiezo a recorrer el mundo, pero siento en todos los rincones de mi interior que mi viaje ya comenzó hace mucho y que estoy aprendiendo más de lo que esperaba.

Que feliz estoy.


Me encantaría leerte también !Déjame un comentario si tienes un minuto.
Te mando un súper abrazo,

B.

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