Que la pasión siempre gane

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Desde que era muy pequeña me gustaba imaginar que todos mis sueños se hacían realidad, ahí estaba yo bailando en el escenario de un concierto enorme o teniendo una empresa de manualidades mientras usaba un overol manchado de pintura. Cuando crecí y empecé a trabajar perdí la capacidad de imaginarme cumpliendo esos hermosos y grandes sueños.

Pisé demasiada realidad de golpe, tal vez es lo que le ocurre a todo aquel que empieza a sus 17 años a trabajar. Yo recién salía del colegio un año atrás y ahora me tocaba trabajar para poder estudiar a la par. No me queda tiempo para “soñar en tonterías”.

Desde ese entonces sentía que los años pasaban rápidos y que yo debía mantenerme alerta todo el tiempo para no quedarme atrás. Así fue que deje olvidados los miles de sueños que moría por cumplir cuando era una adolescente que quería comerse el mundo con su arte. 

                           


Retomando tus sueños


Si nuestro día a día dejara que el corazón lo guíe, tal vez muchos estarían en un lugar diferente, con personas diferentes, haciendo cosas diferentes! 

Cosas apasionantes que lo hagan sentir vivo, aventurándose sin pensarla tanto y posiblemente fracasando muchas veces sin importar el dolor de las caídas (ni mucho menos la vergüenza al fracaso) sino intentándolo una y otra vez, porque así es la única forma de disfrutar la vida, de aprender, de jugártela el todo por el todo.

Nuestro corazón es ese pequeño lugar en nuestro interior que sabe verdaderamente lo que somos y lo que soñamos. Sin embargo nuestro día a día no permite que se exprese en su totalidad, lo guardamos, lo tenemos ahí. “para las ocasiones especiales”. 



Mira dentro de ti mismo


Hace un par de años decidí abrir esa cajita empolvada llena de sueños y tratar de encontrar esa esencia de chica valiente que no le daba tantas vueltas al asunto. Decidí hacer las paces con ella (o conmigo misma) y traerla de vuelta para que formemos un nuevo mix. Uno que funcione mejor esta vez, que muestre más de ilusión que de realidad (porque de esa ya había tenido en exceso).

De igual forma necesitas hacerlo tú, encontrar ese nuevo mix que te hará afrontar la vida de una forma distinta, con menos miedos y más ganas de llevártela por delante.  Date una vuelta por el pasado y responde:  


¿Qué sueño loco tienes por realizar?
¿Qué es aquello que hará que tu sonrisa dure más que nunca antes?
¿Por qué no hacer realidad eso que se te vino automáticamente a la cabeza?
Eso, es tu pasión. Y… ¿ya pasó bastante tiempo desde que la dejaste atrás, no crees? 


Sé que esto te sonará muy usado, pero si lo lees despacio, te darás cuenta que no está mal volver a repetírtelo. Estoy segura que vienes cumpliéndolo a cabalidad y eso no está muy bien.

No conviertas tus algún día en un nunca, tus siempre quise en un jamás lo hice.

Porque –como siempre digo- para vivir intensamente, hay que tener agallas, de esas que te dejan la piel chinita de la emoción por lanzarte a una piscina profunda.

Pasos chicos pueden llevarte a sueños grandes. Lo más importante es empezar. Vamos! Crea tu marca, cómprate el vestido, alista la carpa, inscríbete a ese curso, cámbiate el look, escribe el primer verso...Da el primer paso! Impúlsate a ti misma! Nada ocurrirá sino lo haces, mira cuánto tiempo has dejado ir. 

Soy la persona que más veces ha dejado las cosas a la deriva una vez empezadas, pero puedo decirte que cuando empiezas una vez (y es algo que en verdad te gusta) lo retomas con más frecuencia y con mucha más precisión. Lo haces poco a poco, pero lo haces. Y eso, lo cambia todo.


Mantener el enfoque por lo que quieres

Ahora, solo intento mantener un camino de crear, de hacer realidad tantas cosas que soñé en la adolescencia. He aprendido a no dejarme de lado, a darle un lugar a mis anhelos. Y quiero desearte que tú hagas lo mismo porque de eso se trata.

De arriesgarte por todo lo que puedes conseguir, por sentir la emoción de cumplir un sueño. No dejes pasar algo que podría empezar hoy, no importa que luego lo dejes a medias por tiempo, solo hazlo (empieza) y después piensas en lo demás.

Por favor no vuelvas a dejar que el tiempo pase, ya viene costándote bastante pelearte contigo misma sobre como continuar este largo camino que se llama vida. Y te recuerdo viajera, que la vida también viene con fecha de caducidad.



Ya verás que valdrá todo el riesgo hacerlo cuando el corazón sea quien mande y no la cabeza, porque no necesitamos solucionar los problemas primero sino  necesitamos empezar por embarcarnos en algo nuevo y cambiar el rumbo. Ya luego puedes darle trabajo a ese cerebrito tuyo que no te deja en paz.

Recuerda que el corazón no se equivoca, siempre buscará algo que te haga ser feliz. Escúchalo más seguido.


Gracias por compartir este post, te veo en los comentarios.
Un abrazo fuerte como el mar.
-B.

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