Katya Salcedo: La peruana que va persiguiendo atardeceres por el mundo

Foto tomada por Katya en "La Paloma" - Rocha | Uruguay

Nací en una linda ciudad de Perú llamada Cajamarca, un 22 de junio de 1991 y con tan sólo 60 días de nacida ya hacía mi primer largo viaje con mi madre, fuimos a la ciudad de Juanjui a visitar a unos tíos haciendo un recorrido en bus y avión hasta llegar a esta amazónica ciudad donde aún habían rezagos del terrorismo.

Así empecé con la espinita de los viajes, mi niñez estuvo marcada por innumerables viajes junto a mi madre desde mi ciudad natal hasta ciudades amazónicas por motivos laborales de ella, es profesora de matemática e iba a donde el trabajo existía.

El año 2007 se marcó por una gran mudanza con  mi familia, nos fuimos a vivir a Rioja (San Martín) y fue un poco chocante porque era mi último año de secundaria, dejaba atrás a mis amigos del colegio, pero tenía que hacerlo. 

Cuando terminé mis estudios secundarios, y con muchos viajes familiares a cuestas, sentía mucha aprehensión de moverme de un lugar a otro y es así que sentía miedo de por ejemplo mudarme a Lima (la capital de Perú) para estudiar la universidad, así que me quedé en Moyobamba (la capital de la región San Martín) donde estudié ingeniería ambiental.

Gracias a mi carrera profesional, pude viajar a diversos lugares de la Amazonía andina peruana y aprender mucho de las comunidades allí existentes.

Allá por el 2014, es que las ganas de conocer algo fuera de mi país se apoderaron de mí y fue así que decidí ir a Brasil para aprender portugués. En un inicio mi plan era sólo viajar y conocer, pero luego me decidí por hacer algo más productivo y fue así que empecé a buscar lugares para hacer trabajo voluntario.

Todo fue muy intenso en el proceso de renunciar a mi primer trabajo y alistar todo para el viaje, no sabía el idioma, me asustaba lo nuevo y diferente-pero con miedo y todo- llegó el dia en que me vi en el aeropuerto a horas de viajar a Sao Paulo. En ese instante, luego de muchos abrazos y lágrimas con mi madre, caí en cuenta de la gran decisión que había tomado.

Me decía a mí misma que por qué estaba haciendo eso, que sería muy peligroso, pero ya estaba allí.  Me quedé a vivir poco más de dos meses en Socorro (un municipio al interior de São Paulo) donde no sólo aprendí el idioma, sino del gran trabajo que realizan en la ONG que me recibió.

Luego de celebrar el inicio del año 2015 en Ubatuba, ingresé a un programa de liderazgo con una ONG inglesa llamada WYSE donde me encontraba de un momento a otro con chicos de todas partes del mundo... La barrera del idioma fue dura. Para calmar mi alma y mente decidí viajar al sur de Brasil, bien dicen que algunos viajes curan las penas y sanan el corazón! Con lo poco que me quedaba de ahorros fui a viajar durante dos semanas y volví a Perú con ganas de hacer mucho.

A los dos meses de volver a Perú, me mudé a Lima por un trabajo que me ofrecieron, allí me quedé a vivir un año, me  metí a un curso de inglés para intentar, de a pocos, disminuir esa barrera que en su momento me molestó. Lima me gusta mucho, a pesar de su bullicio, tráfico y contaminación, tiene una amplia gama de cosas por hacer,  trataba de ir a todo evento cultural que podía.

Por motivos laborales me mudé (otra vez) a Iquitos, donde me quedé un año. En agosto del 2016 cuando tuve mis vacaciones por fiestas patrias, fui a visitar a mi familia y decidí ir a Colombia, fue un tanto apresurado todo, compré mi pasaje con tres días de anticipación y salí para Bogotá un día de invierno por la noche.

Me quedé enamorada de Colombia, a pesar que sólo estuve una semana y visité un par de ciudades, el calor de la gente, la comida rica y las fiestas, hicieron que quiera mudarme a vivir para allá. En Cali conocí a un viajero mexicano que nos contaba sobre cómo venía viajando a dedo desde México, ya había recorrido Centroamérica y planeaba seguir hacia el sur... Su historia se me quedó en la memoria, porque a pesar de haber leído muchos blogs de viajes sobre el tema, era la primera persona que me lo contaba frente a frente, eso me dejó con las ganas de hacer un viaje así... 

Volví a Perú y decidí que quería recorrer un poco de Sudamérica, iba armando rutas en Google Maps, la idea me quitaba el sueño, lo conversaba con una amiga cercana y cada vez lo sentía más palpable, tenía ahorros de mi trabajo, así que luego de conversaciones con mi jefe, se decidió no renovar mi contrato que terminaba en marzo de este año, todo estaba arreglado!

Mi sueño de hacer este viaje se empezaba a concretar. Volví a casa luego de terminar todo en Iquitos, me quedé allí por un mes y el 01 de mayo partí con mi mamá a Cusco, ambas teníamos ganas de conocer Machupicchu, así que anduvimos por esos lares durante una semana, ella volvió a casa y yo seguí mi camino.

Fui a Puno, pasé a Bolivia por Copacabana, visité La Paz, el Salar de Uyuni, pasé al norte de Argentina (muy rápido) donde visité San Salvador de Jujuy, Salta y Tucumán, pasé a Mendoza y uego de analizar la situación climática, decidí hibernar en algún lugar antes de ir más al sur (quiero llegar hasta Ushuaia) así que fui a Chile, pasé por Santiago y me puse a trabajar en un hostel de Valparaíso a cambio de hospedaje y comida; me quedé allá por dos meses, retorné a Mendoza, pasé a Córdoba y ahora te escribo desde Rosario, planeando ir a Buenos Aires mañana.

En Buenos Aires- Frente a la Casa Rosada a punto de dar un paseo con amigos

Ya voy casi 4 meses viajando, al inicio fue un poco desconcertante, pero poco a poco le fui encontrando sentido. Este viaje se está haciendo no sólo de paisajes de ensueño o atardeceres que enamoran, sino también de almas, corazones que se han ido cruzando en mi camino o tal vez yo en el suyo.

En comparación de otros viajes anteriores, muchas cosas han cambiado, más ligera de mochila, más flexible con el tiempo... Muchos aprendizajes diarios, tolerancia, empatía, confianza, instinto, sonrisas... Son algunas de mis palabras clave en este viaje. No todo ha sido color de rosa, he pasado hambre en algún momento, me tocó dormir en un piso frío, un tipo de la aduana por poco no me deja pasar, momentos incómodos por doquier; pero como siempre digo... Lo bueno se recuerda y de lo malo se aprende


Por ahora mi plan es seguir viajando, con miras al sur, hasta donde dé.. el cuerpo y el bolsillo.

*Actualización al 21 Octubre 2017:  Katya me cuenta que decidió retornar por estas fechas a Lima debido a una propuesta profesional que le apasiona. No sin antes visitar muchas otras ciudades del sur y lograr cumplir su sueño de conocer Ushuaia donde coincidentemente celebro 5 meses mochileando.

Celebrando un sueño cumplido


Entrevista flash:


¿Qué tan importantes consideras que son los viajes en la infancia/niñez?

Sumamente importantes. Cuando se le enseña a una persona, desde pequeña, lo importante de ver el mundo desde lugares diferentes, creo que se va creando cierta empatía hacia lo nuevo y abriendo la mente a nuevas formas de vida, a nuevos climas, nuevos paisajes. El estar atento a los detalles de lo nuevo, puede ir impulsando la creatividad de los más pequeños.
Te contesto esta pregunta con una experiencia propia. No he tenido la oportunidad de viajar a un país de habla inglesa por ejemplo, pero en un viaje que hice a Brasil en el 2014, asistí a un programa de liderazgo para jóvenes que era dictado en inglés y no sabes cuan frustrante era no poder comunicar lo que pensaba o sentía, en él se priorizaba la interacción entre los participantes... Ya te imaginarás lo triste que terminaba el día al no entender las preguntas o no poder explayarme como quería, y sobre todo, agotada mentalmente porque si bien el programa fue en inglés, yo tenía que dar a conocer mis respuestas en portugués para que me las traduzcan al inglés... Toda una experiencia!

¿Qué tip/dato debemos aprender los viajeros novatos? 


Bueno, empezando por decir que aún me considero novata jajaja… Creo que cada viaje, sea corto o largo, sólo o acompañado, nos enseña algo nuevo.
Volví hace poco del viaje más largo hasta ahora en toda mi existencia y básicamente mi sugerencia es: sigue a tu instinto… si sientes que deberías irte de algún lugar porque hay algo extraño, hazlo! Si, sientes que un lugar te encanta tanto que deberías quedarte unos días más, hazlo! (A menos que alguna causa de fuerza mayor te lo impida) Sólo para complementar, nada ocurre por casualidad en la vida, todo pasa por algo, de lo malo se aprende y lo bueno se recuerda.
Por otro lado, quería comentar aquí, cada persona es distinta y por ende, con gustos y modos de vida distintos; lo que puede gustarle a una persona, tal vez deprima a otra. Esto lo digo por muchos posts relacionados a viajes, que muchas veces los leemos y lo tomamos como una biblia y después terminamos decepcionados. Hay que seguir a nuestro corazón, si hay un lugar que querramos conocer con muchas ansias y tenemos la oportunidad de ir hacia él, hagámoslo! Tal vez nos enamore, tal vez no. Tengamos en cuenta las experiencias de los demás, pero sólo como eso, experiencias.

¿Qué forma usaste para solventar tus viajes, además de tus ahorros?


Además de mis ahorros de varios meses de trabajo en Perú, lo que me ayudó a solventar mi último viaje fue trabajar durante dos meses en un hostel de Valparaíso a cambio de hospedaje y comida (no obtuve un ingreso económico, pero me ayudó a ahorrar un montón), vender mis cámaras fotográficas (gracias a la venta de una de ellas, pude viajar por varios días a Uruguay) y bueno, tal vez no sea una forma de solventar gastos, pero si no fuera por toda la ayuda de muchísimas personas, no hubiera llegado a viajar el tiempo que lo hice… aquellas que me regalaron un poco de su tiempo para conversar, que me hospedaron en casa, me invitaron de comer (amigos de la plataforma de Couchsurfing, de grupos de Facebook y del camino mismo), aquellos que me llevaron en su vehículo cuando hacía dedo en la Patagonia… en fin, mucha ayuda recibida y mucha gratitud en mi corazón.

Una anécdota feliz :


Esta pregunta también me hizo pensar mucho… cuando leí la palabra feliz, me recordó a un taller en el que participé hace unos años en Sao Roque -  Brasil, donde me decían que para reconocer lo que te hace feliz, pienses en algo que haga a tu corazón vibrar.

Algo que hizo a mi corazón vibrar hasta las lágrimas fue cuando en Montevideo – Uruguay, me contacté con una señora por medio de un grupo de viajeras de Facebook y de manera muy amable me invitó a su casa para charlar un rato, nos encontramos en la calle y fuimos a su casa. Sin pensarlo mucho, me invitó de comer, tomamos un mate y conversamos tanto de todo… yo sé que puede sonar como algo simple, pero no te imaginas cuan grata me sentí al ver que una persona sin siquiera conocerme me ofrecía tanto, me dio de comer y me llenó el corazón de tanto aprendizaje gracias a su experiencia. Fui demasiado feliz en ese momento y le agradecí a la vida y al universo por haberla cruzado en mi camino.

Luego de estos 5 o 4 meses ( cuantos son exactamente?) , ¿qué significa volver a la monotonía para ti?  

5 meses y 20 días para ser exacta jeje… Bueno, te cuento que decidí tomarme unos días con mi familia antes de re ingresar al mundo laboral y lo primero que sentí es que nunca me había ido, todo se volvió tan difuso, los paisajes que vi, la gente que conocí, los sensaciones experimentadas… se diluyeron en el aire de mi hogar. Tuve un día de depresión post – viaje que le dicen, pero nada grave. He aprendido que la vida en sí es un viaje, estuve en constante movimiento durante varios meses y ahora simplemente me toca un poco de quietud, pero es aquí y ahora en donde me quiero concentrar, por otro lado, quiero aprovechar estos meses para ir pensando en lo que quiero lograr para trabajar en ello y sobre todo en el próximo viaje fuera de mi terruño.

Mi trabajo siempre me ha gustado, disfruto trabajar en pro de la conservación de la biodiversidad de nuestro país y aunque a veces se torne un poco estresante estar frente a una computadora por varias horas, dar un pasito adelante o lograr algo a favor de tus creencias, siempre te da satisfacción. Probablemente mientras esté trabajando, me  ponga a leer algún blog de viajes que me genere nostalgia por los que hice o por los que me quedan por hacer, o vea algún video de ese destino de mis sueños… espero tenerlos como motivación para seguir creyendo en la magia de los viajes.

¿Cómo te gustaría que te presente al mundo en una oración? 


Te vuelvo a repetir… qué pregunta para más compleja ah! Jajajaja…

Para responder esta pregunta, tal como te lo comenté, me puse a pensar en aquellas cosas que me apasionan, como por ejemplo: los viajes y los gatos =) , o aquello que guía mucho de mi accionar, como la empatía, el continuo aprendizaje o la búsqueda de la coherencia entre lo que uno dice y lo que hace; hasta que recordé algo que apenas se me “inició” en éste mi último viaje, los atardeceres que nos ofrece el universo… Muchas de las cosas que he escrito en mi libreta de viajes o fotos que tengo en el celular, son atardeceres… desde esos lilas y rosas que pude ver desde el ático de mi hogar en Valparaíso, esos rojos intensos que me ofreció Rocha en Uruguay, hasta esos dorados que me entregó la Patagonia en Argentina. Esos colores en el cielo me han inspirado mucho y por alguna extraña razón, me vuelven un poco más sensible por unos minutos, me recuerdan lo minúsculos que somos en este planeta y lo volátil que puede ser nuestra existencia.

PD: la frase que eligió es la misma que se colocó como título de este post.

No podemos cerrar la charla sin la pregunta clásica: ¿Qué consejo le darías a las chicas que quieren viajar pero aún no se animan a viajar?

Lo que leo en varios grupos de viajes como denominador común para no atreverse a viajar sola es la palabra: "miedo". Obvio que tenemos miedo, el mundo no es el ideal donde podemos salir a cualquier momento del día con la seguridad de que todo va a salir bien, considerando lo peligroso de muchas ciudades, pero... Créanme, así como existe gente mala en el mundo, existe el doble de gente buena y algo que siempre repito: cuando algo te tiene que pasar, pasará aunque estés cómoda en tu sofa o estés sentada en la arena frente a esa playa de ensueño. Hay que salir, con miedo y todo! Hagamos que ese miedo se convierta en precaución y mucho caso al instinto que tenemos, no andemos tampoco de paranoicas en una ciudad distinta eh!
Me gusta viajar, sola, con amigos, con familia... Pero creo que viajar sola tiene mucha mística por detrás, nos ayuda a aprender mucho de nosotras mismas, de nuestras potencialidades y limitaciones.. nos ayuda a conocernos básicamente. Mi primer viaje sola (fuera del país) fue a los 23 años, sólo con un par de mochilas llenas de sueños y mucho miedo a lo diferente, todo lo quería tener bajo control (ilusa yo), pasaron muchas cosas que no me hicieron feliz, pero de eso se aprende... De las experiencias! Pero recuerdo con tanto cariño todo lo bueno de ese viaje y de los otros que hago!Estamos en este mundo por un corto período (si tienes suerte, llegarás a los 90 jajaja) hagamos lo que de verdad queremos hacer, o luchemos por aquello que hace a nuestro corazón vibrar. Si viajar no es lo tuyo, pues dedícate entonces a lo que te gusta... Muchas chicas me dicen "sí, es fácil decirlo" incluso me lo digo a mi misma, pero al menos hay que intentarlo no creen?
Bueno, sólo para terminar... Otra de las cosas que últimamente me dan tanto ánimo es decir: si esa persona lo pudo hacer, por qué yo no? 💪💪

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